jueves, 1 de diciembre de 2011

Comprendan...Y sino ¡Callense!

El día 28 de septiembre, todo circulaba bien, la entrevista para mi posible ascenso había corrido bien. Por mensajes de texto hable con mi madre del estado de salud del abuelito. Mi madre era escasa en informacion, no alarmaba pero exigia que los medicos de la casa actuaran lo mas rapido posible. A las tres de la mañana del 29 de septiembre el celular interrumpia mi sueño y en medio de terror y sueño conteste para escuchar la voz de mi tia...Ella dijo demasiadas cosas, ahora ya inexistentes y carentes de significado, el taladro venia acompañado de un "sino mejora es cuestion de horas".

Durante esa madrugada entre lagrimas avise a mi hermano lo que estaba ocurriendo y decidimos ir al hospital, avisamos a mi padre y llamamos a mi madre para saber donde encontrarla, estuvimos en el frio de la noche, y nos quedamos en momentos callados, revueltos en nuestros propios pensamientos, no tan alejados en cuanto al tema, hablamos de lo mal que habian encontrado al viejito, aun consciente, pero al parece ya agonizante.

Lloramos entre quejas y lamentos, y al parecer fingiendo ignoracia de que venia lo peor. El miedo pasaba por el corazon de todos, la preocupacion y la angustia nos corria por cada latido. ¿Cómo decirselo a mi abuelita? ¿Cómo explicar que "Don Nick" no volvería (Quiza)? Hicimos planes para cancelar todo las jornadas laborales, la familia cancelo todas las salidas, nadie trabajo y todos aguardabamos la mejora en el estado de salud de mi abuelo.

En el trabajo reporte un problema de gravedad en casa y no podría ir. Regresamos a casa para ver que haríamos, me presente al trabajo solo hasta encontrar remedio. (Increible que bajo circunstancias tan difíciles el sistema no comprenda y perdone las ausencias). Pude regresar a casa a las 8am. Al llegar encontre a mi familia unida de alguna u de otra forma. Lamentablemente era la hora de informar a mi abuelita lo que estaba pasando. Durante los 4 ó 5 días de hospitalización de mi abuelo, habiamos tratado de mantenerla tranquila.

Mi abuelita rompió en llanto, un llanto tan lastimero que destrozaba a los seres amados, que rompía el silencio y explotaba en dolorosos quejidos de ausencia, ahogaba todas las palabras de consuelo, y silenciaba hasta al mas alto de los ruidos. Exigió verlo...sabía que era la hora de despedirse de él.

Partimos al hospital, mi madre, mi abuela y yo... el camino se hizo largo y el trafico previo a las 9am era espantoso, despues de todo era la hora de entrada laboral de muchos. Mi hermano que se encontraba en el hospital junto con uno de mis tios, esperaban nuestra llegada. Fue imposible estacionarse, asi que bajamos, mi abuelita y yo. Llegamos a la entrada del sombrio y parco hospital.

No tardo mucho en bajar mi tio, los ojos mostraban cansancio y una imborrable marca de llanto, "ya no tiene caso" estallamos en llanto. El abuelo se habia ido.

Lo siguiente fue un pesado y dificil velorio la imagen mas pesada era encontrarlo en una caja. El doctor, el abuelo, el hombre que sabia de todo, estaba preso en un ataud, parecia dormido, tal vez eso me ayuda a dejarlo ir, el solo estaba dormido.

Fué un día largo, agotador, todos tratamos de calmarnos pero todos estabamos aislados en nuestro dolor, eramos islas solitarias que sentian de diferentes maneras los temblores que el mismo mar nos causaba.

Nueve rosarios, llego mucha gente, mas gente de la que se habia pensado "me ire solo" eran las palabras de Gofri, ironias, estuvo mas acompañado de lo que se hubiera imaginado, despues de todo era un persona que tenia un corazón enorme escondido bajo una larga cortina de supuesta amargura. Ahora se lo digo Gofri ¡Puras patrañas, si usted era re buena onda! Recuerdo haberlo oido llorar mientras decìa "todos somos humanos". Fueron las palabras de filantropia mas sencillas y precisas que he oido en mucho tiempo. Si tal vez algun otro escribio un tratado sobre amor al hombre, pero nadie comprendia como mi abuelo llegaba a ser a veces tan compasivo y empatico de muchas otras situaciones.

Que puedo decir abuelo... Han trascurrido ya dos meses, dos meses donde no esta, dos meses donde cada dìa ha sido un paso adelante para comprender que ya no esta sufriendo. Dos meses para saber que la añoranza no sirve, que solo sirve saber que aqui sigue y que siempre seguira. Encontramos un bellisimo obituario sobre usted. Y nos hemos dado cuenta de que usted fue un gran ser, bueno en su carrera, bueno como padre, y un excelente abuelo, ahora le pido una disculpa, tantas y tantas veces lo cuestione como esposo y... Su esposa lo sigue amando, lo sigue extrañando, si usted no hubiese sido un buen marido, seguramente nada de lo que ahora pasa estuviera pasando.

Si viera llorar a mi abuelita como yo la veo, seguramente le diria, ya no llores todo esta bien ahora, seguramente le volveria a decir que en estos casos todos somos humanos y que algo intrinseco a cada vida es la muerte, seguramente le diria que usted tambien la extraña por que la unica forma de extrañar es cuando este sentimiento es mutuo, y que entonces aceptara que aunque usted fisicamente ya no esta, toda su esencia seguira siempre ahí. Seguramente les diria a todos aquellos que cegados por su dolor buscan culpables ¡Comprendan! Y sino ¡Callense!

Después de estos dos meses abuelo ¡Carajo lo extraño demasiado! Y es dificil de pronto no sentirse triste. Sin embargo creo que usted sabia mejor que nadie que esto estaba cerca, y no he buscado culpables por que por ahi dicen que Dios siempre escucha y esta vez escucho, cuando le pedimos una y otra vez que no lo dejara sufrir el respondio. Manera imprevista, pero no somos nadie para cuestionar a Dios, solo el sabe porque hacen las cosas no maldecire, solo Comprenderé y callaré.

Es cierto que nadie comprende el dolor de mi abuelita, y como ninguno lo comprende, no la juzguen ¡Callen! Solo Dios sabe cuanto puede doler perder al hombre con quien se compartio todo, solo Dios le dara el consuelo, y solo nosotros estaremos aqui para reconfortarla y amarla, asi mismo para explicarle, que usted abuelito hoy y siempre se quedara aqui con nosotros.  Asi que desde donde este, sé que usted le explicara con las palabras precisas, que siempre hoy y siempre, estaran juntos.

Y ojala que pronto llegue el consuelo claro a aquellos que no han podido encontrarlo, y ojala que comprendan y que en silencio encuentren la respuesta a su imprevista salida. Mientras tanto don Nick, aqui siempre estaremos amandolo, y jamas lo dejaremos partir. Y el hecho de que yo haya renunciado a su estancia terrenal, no significa que no lo extrañe, porque con estas lagrimas en los ojos me queda decirle que lo extraño pero sobre todo muchas gracias Abuelito, porque usted nos enseño que siempre se puede crecer.

Atte. Tal vez solo lo haya escrito yo... pero sé que todos tarde o temprano seremos parte del mismo sentimiento.