
El ultimo viaje que dimos fue por las calles frías de la ciudad, fue un sábado antes del amanecer, nuestra alma había quedado desvanecida o tal vez mezclada con el fuerte aroma a tabaco y cebada que portábamos encima... Pude haber jurado que habíamos extraviado un pedazo de nuestra mente en cada rincón ajeno a nuestro instinto aventurero pero también podía jurar que seguíamos andando en vueltas sin sentido y con absoluta despreocupación de lo que siguiera.
Llegamos a esa vieja cafetería el aliento de la noche anterior no era mas que un suspiro de decadencia y desesperanza que nos había llevado a vagar con pasos cortos y pacientes por tantas calles un sábado en la madrugada...
Ahí estaba una vez mas en la vieja cafetería, miraba a la ventana preguntándome: ¿Donde esta? Y las antiguas notas solo me reprochaban "Se paciente porque no llegara" De pronto al mirar la ventana con el aroma de una loción barata recordé que hace muchos años había desaparecido, ya no existía aliento alguno, ni tampoco algún recuerdo que le diera una vida tan eficaz como la que antes había sentido al caminar. El ultimo sorbo a la taza de café me recordó que en estado sobrio todo se volvía mas claro para aceptar que la taza estaba vacía y solo había una pequeña cuenta por pagar... ¡Una simple, solitaria y vacía Taza de café! Heche un ultimo vistazo y me recordé que siempre estarías aquí aunque solo pague una taza de café