
Miraba desde la ventana con suma atención, no perdía ningún detalle del movimiento estaba tan adentrado en su rol de observador que supo con presición hacia donde corría el viento.
A las pocas horas se dio cuenta del lapso de tiempo que había transcurrido, pensó en la forma tan fantástica en la cual los números median algo inexistente inventado para poder controlar un poco el envejecimiento de la luz del día... Cuando al fin el sol descendía sin lastimar sus ojos, se acercaba ella con un caminar tranquilo y sereno inocente de la mirada de un personaje que se preguntaba todo acerca de ella. Desde su ventana calmaba sus instintos que sin duda impulsaban a preguntarle su nombre.
Al ritmo acelerado de un observador obsesivo y al andar desprevenido de una mujer sensual el tiempo marcaba, por primera vez sus impulsos enloquecieron lo hicieron de un sobresalto salir a la acera y dar un saludo. Ella con total desaire dijo -buenas noches- quisiera saber su nombre -interrumpió él- en esta ocasión la respuesta fueron pasos agigantados que la alejaron mas rápido de donde había quedado él.
El día siguiente la ventana se encontraba vacía y una parte de la banqueta estaba siendo bloqueada por un saco de carne y hueso que se esperanzaba con ver a una bella dama. Las horas transcurrieron y con ello el cansancio aumento ya desanimado escogió regresar a mirar desde su ventana una vez estando adentro vio la formidable silueta celestial.
Salio para abordarla con preguntas, pero ella no venia sola a su lado venia un pequeño que no rebazaba los 4 años, el niño reacciono asustado al verlo pero cuando ambos pasaron de largo a un lado de él, solo los observo perderse en la oscuridad.
La mañana siguiente el refrigerador tenia una queja, no había nada para desayunar, con la vista nublada encontró sus llaves que lo librarían de su encierro y le permitirían conseguir por lo menos leche, en el camino vio a la bella mujer abordar un taxi junto a ella... el niño, sin duda temeroso con rastros de dolor. La tienda le otorgo su litro de leche, y el ver los periódicos le despertó interés paginas mas adelante se descubrió con el rostro de un infante, la foto mostraba a un niño sonriendo, "perdido". Estaba tan desconcertado que lo poco que entendió era que el padre se quejaba de haber perdido a su hijo.
Al llegar a casa se encontraba en un estado de absoluta intranquilidad, la actividad de observador le había salido tan mal, pues durante tanto tiempo solo pudo observar a una bella mujer, pero nunca pudo ver lo que esta planeaba, ¡Pero no! Se decía así mismo, esa foto no puede ser ese niño de ojos tristes, esa foto no puede ser ¿Por que una mujer tan bella habría de cometer tal crimen con un pequeño niño? No tenia la respuesta. Tomo una hoja de papel y en ella dibujo el bello rostro de la mujer y aun lado de ella puso la foto del niño.
Ambas imagenes eran bellas, por un lado un niño sonriente y por otro una mujer bella, ambos lucían tan hermosos que bajo circunstancias desconocidas se podrían pensar como dos personas que ligadas la una a la otra eran felices, pero él cansado y abrumado por sus pensamientos se dejo caer sobre el sillón observo durante un largo rato ambas imagenes y ambas parecían cambiar de gesto, el rostro de la mujer tenia un gesto de malicia mientras que el del niño cada vez se parecía mas a la ultima mueca que este llevaba... sin dejar de contemplar y sin dejar de pensar en su acto inutil ante la tragedia.
Con el transcurso de los días los rostros cada vez parecían mas diferentes a como los recordaba, las noticias dieron por echo que ambos habían muerto en un trágico accidente sin embargo "madre e hijo fueron encontrados muertos en un choque", y su conciencia lamento la perdida del pequeño y de la mujer, pero pensó que nuevamente los noticieros alteraban la noticia y que en realidad quienes habían muerto eran "un raptor y un raptado". Al caer la noche acostado en cama mientras miraba el techo ligeramente iluminado escucho ruidos en la casa, pensó que tal vez era un gato, pero los ruidos se convirtieron en voces, así que decidió salir. En su sala encontró a unos hombres que se tomaron la molestia de preguntar ¿Qué hacen estas fotos aquí? La respuesta que dio, por cierta que fuera no dejo de incriminarlo...Sin tiempo para explicar y sin tiempo para que su perturbada mente captará algo de lo que pasaba.
Al poco tiempo se encontró en un separo como principal sospechoso del homicidio de una mujer y un niño. Sin saber que su único crimen había sido que el pensar erradamente lo había hecho perturbarse tanto la mente que jamas pudo comprender que cuando la mujer subió al taxi con su hijo solo lo hizo para salir del perturbador acoso de un hombre que miraba por la ventana todos los días y que le provocaba terror al pensar que la seguridad de el pequeño corría peligro.